June 21, 2021
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Escuchemos al Pr铆ncipe Rebelde: Revisi贸n a los Modelos Evolucionistas desde el Anarquismo

Por: Kathiana Thomas

La pregunta sobre la naturaleza humana se encuentra muchas veces en el epicentro de importantes pugnas ideol贸gicas, incluyendo aquellas relacionadas a la inevitabilidad de la competencia o la necesidad de la autoridad para el funcionamiento de las sociedades.

Por supuesto, los pensadores anarquistas no han escapado de este debate, puesto que una de las objeciones m谩s recurrentes a este movimiento afirma que las metas del mismo son imposibles ya que las personas 芦ego铆stas禄 y 芦competitivas禄 por naturaleza. Debido a esto, la posibilidad de constantes enga帽os y conflictos entre los miembros de un grupo derivar铆a en una competencia feroz o en la necesidad de recurrir a la autoridad para establecer el orden; invariablemente, las jerarqu铆as se har铆an presentes. En otras palabras, el anarquismo no ser铆a m谩s que una utop铆a.

No solo los liberales se han apoyado en la naturalizaci贸n de las condiciones actuales para rechazar a los anarquistas, sino que algunas facciones marxistas han justificado el dirigismo y la centralizaci贸n en ser lo 煤nico viable para sobreponerse a las condiciones materiales y las fuerzas que disgregan al proletariado. En el mejor de los casos, las jerarqu铆as persistir铆an hasta alcanzado una nueva etapa en el modo de producci贸n.

Ya en su momento, Kevin Carson ha se帽alado las debilidades e incluso, cierta ingenuidad, de parte de los liberales que ve铆an imposible la organizaci贸n de trabajadores sin una jerarqu铆a corporativa definida. Pero, desde mi punto de vista, a煤n queda pendiente involucrarse m谩s a profundidad con las perspectivas naturalistas o esencialistas, no solo porque nos permiten quedar mejor posicionados de frente a estos argumentos, sino que adem谩s puede darnos luces acerca de la manera en que los individuos pueden llegar a relacionarse entre ellos 鈥 y posiblemente organizarse 鈥 dependiendo del ambiente donde se encuentran.

Puede que sea momento de reconsiderar las teor铆as que buscan explicar la naturaleza humana, as铆 como de la formaci贸n de la Sociedad, empezando por la revisi贸n de las teor铆as evolucionistas. Si bien esto puede sonar pol茅mico, dado que el evolucionismo se ha utilizado para defender una visi贸n hobbesiana de la humanidad, considero que vale la pena replantearse la utilidad de estas teor铆as en el 谩mbito sociol贸gico.

Las nociones sobre fuerzas selectivas en la transmisi贸n de genes e informaci贸n pueden aplicarse para entender y predecir c贸mo las ideas se transmiten, propagan, conservan o evolucionan en un entorno social dado (o mem茅tica), adem谩s de brindar herramientas para el entendimiento y predicci贸n de las din谩micas y conductas (colaborativas y antag贸nicas) grupales. Es posible que incluso esto nos ayude a evaluar qu茅 o cu谩les modelos de organizaci贸n econ贸mica descentralizada o de auto-organizaci贸n es/son m谩s viable de acuerdo a ciertos criterios.

Pero claro est谩: antes de hablar sobre las posibilidades de las teor铆as o modelos evolucionistas, debemos empezar por hablar de la historia de estas teor铆as y su significancia para su tiempo.

El Origen de las Especies: La Naturaleza y el Hombre Social

La Teor铆a de la Evoluci贸n se apoya en la observaci贸n de que los organismos han experimentado cambios en su constituci贸n causados no por mutaciones al azar, sino por un proceso de selecci贸n natural de rasgos heredados a trav茅s de las generaciones. Esta selecci贸n se da mediante el incremento de la frecuencia de mutaciones o genes relacionados a atributos o rasgos que mejoran las probabilidades de supervivencia y reproducci贸n en un ambiente dado de los organismos que los poseen. 1 Por supuesto, para su tiempo, el Padre del Evolucionismo, Charles Darwin, desconoc铆a de los procesos gen茅ticos, los cuales fueron integrados a la teor铆a de la evoluci贸n posterior a los aportes de Mendel durante la Era de la S铆ntesis Moderna. 2

El ya referido debate sobre la naturaleza humana s贸lo se vio alentando con los hallazgos de Charles Darwin en El Origen de las Especie. Dicha teor铆a revolucionar铆a las ciencias, no solo naturales sino tambi茅n sociales, de su tiempo; algo que tendr铆a consecuencias sin precedentes. Pero estas consecuencias no se dar铆an de manera aislada, sino que como podr铆an preverse, las instituciones y normas morales fueron determinantes en la recepci贸n y uso dado a la obra de Darwin. En primer lugar, el bi贸logo admiti贸 que parte de sus hip贸tesis se vieron influenciadas por el pensamiento Maltusiano, aunque contin煤a siendo controversial qu茅 tanto Darwin se inspir贸 en su visi贸n de pol铆tica econ贸mica. 3 En su biograf铆a escribi贸:

En octubre de 1838, quince meses despu茅s de que comenzara mi investigaci贸n sistem谩tica, le铆 por diversi贸n 芦Essay on Population禄, y estaba bien preparado para apreciar la lucha por la existencia, que en todas partes contin煤a desde la observaci贸n prolongada de los h谩bitos de los animales y las plantas. Inmediatamente me di cuenta de que, en estas circunstancias, las variaciones favorables tender铆an a preservarse y las desfavorables a destruirse. El resultado de esto ser铆a la formaci贸n de una nueva especie. 4

En cualquier caso, dif铆cilmente Darwin habr铆a podido escapar de la realidad econ贸mica y social que le rodeaba. No menos cierto son sus comentarios sobre la significancia de la Teor铆a de la Evoluci贸n para la psicolog铆a de su tiempo: 鈥淓n el futuro distante veo campos abiertos para investigaciones mucho m谩s importantes. La psicolog铆a ser谩 basada en un nuevo fundamento, el de la necesaria adquisici贸n de cada poder mental y capacidad por grados鈥. 5 En tal sentido, el propio Darwin pensaba que el ser humano formaba parte de ese 芦orden natural禄; es decir, esta lucha por la vida, bien sea como individuos o como grupos, lo cual desarrollar铆a en El Origen del Hombre. Darwin tambi茅n pensaba que el antagonismo por asegurar recursos naturalmente escasos, en una criatura social como es el ser humano, derivar铆a en la necesidad de crear jerarqu铆as, manifestar lealtad y obediencia tanto al l铆der como a la tribu como la base de la convivencia primitiva. 6

Esto parece coincidir con la visi贸n liberal 芦laissez faire, laissez passer禄 de occidente, la cual comprende la idea de competencia irrestricta de mercado e 芦individualismo禄 moral. Esto lo vemos sintetizado en la filosof铆a de tintes hobbesianos de Hebert Spencer, quien acu帽贸 la frase de 芦supervivencia del m谩s fuerte禄 y es el primer proponente de un 芦darwinismo social禄. 7 El darwinismo igualmente se vio relacionado a las nociones de 芦razas superiores禄 o el perfeccionamiento de las mismas a trav茅s de la eugenesia; por ende, el darwinismo social se ha visto enmarcado en la naturalizaci贸n de las jerarqu铆as y desigualdades.

Ahora, aunque es bien sabido que las teor铆as evolucionistas influenciaron y se vieron influenciadas por las estructuras capitalistas, liberales y Euro-centristas de su tiempo, no hay que olvidar que estas teor铆as igualmente surgieron en paralelo o influenciaron el pensamiento marxista y anarquista.

Sociedad y Evoluci贸n: Darwin en las Teor铆as Marxistas y Anarquistas

Cuando Darwin public贸 El Origen de las Especies, Marx tambi茅n hab铆a sacado al p煤blico Una contribuci贸n a la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica. As铆 como Darwin tomo como referencia parte de las ideas de Malthus, Marx desarroll贸 una cr铆tica a la teor铆a malthusiana de la poblaci贸n y la escasez. Pero no solo eso, seg煤n el recuento est谩ndar, Marx y Engels se mostraron entusiastas del entendimiento de Darwin en El Origenacerca de los procesos de transformaci贸n de las especies. 8

Si bien Marx mantuvo sus reservas sobre traducir la 芦luchas por la vida禄 al 谩mbito sociol贸gico, y asimismo la idea de praxis revolucionaria de Marx no coincid铆a con el determinismo organicista ni la gradualidad en los cambios evolutivos, es innegable que la Teor铆a de la Evoluci贸n en cierta forma hab铆a permeado en el paradigma marxista. Esto se hace m谩s evidente en los aportes de los marxistas de la Segunda Internacional y los Analistas concerniente a la interpretaci贸n del materialismo hist贸rico y dial茅ctico. 9

Pero Marx y sus disc铆pulos intelectuales no fueron los 煤nicos en intentar analizar los fen贸menos sociales desde una perspectiva evolucionistas (haya sido exactamente darwinista o no). Uno de los exponentes del anarquismo cl谩sico condujo al replanteamiento de la propia teor铆a evolucionista: estamos hablando de Peter Kropotkin.

Kropotkin, Apoyo Mutuo y la Selecci贸n de Parentesco

Peter Kropotkin fue uno de los primeros proponentes de la selecci贸n de parentesco y el altruismo rec铆proco como leyes o principios de cooperaci贸n en el reino animal10. Darwin cambi贸 el curso de la biolog铆a por su descubrimiento de la selecci贸n natural como ley natural; sin embargo, durante sus observaciones se top贸 con algunos fen贸menos que se escapan de las predicciones de sus teor铆as, incluyendo el funcionamiento de las colonias de abejas y algunas especies que cuidaban a las cr铆as en grupo. Si todo se reduc铆a a una constante lucha por la vida y los recursos, 驴por qu茅 parec铆a que algunas especies colaboraban en maneras tan complejas sin la intervenci贸n de normas o leyes propias de las civilizaciones?

Kropotkin es uno de los primeros naturalistas en percatarse del reduccionismo en las teor铆as Darwinistas: las interacciones sociales en la naturaleza no se limitan a una lucha constante por la vida o el puro antagonismo. Declarar铆a el pensador anarquista:

En seguida observamos que, a pesar de que entre diferentes especies y, en particular, entre diferentes clases de animales, en proporciones sumamente vastas, se sostiene la lucha y el exterminio, se observa, al mismo tiempo, en las mismas proporciones, o tal vez mayores, el apoyo mutuo, la ayuda mutua y la protecci贸n mutua entre los animales pertenecientes a la misma especie o, por lo menos, a la misma sociedad. La sociabilidad es tanto una ley de la naturaleza como lo es la lucha mutua. 11

Y lo cierto es que las observaciones de Kropotkin coinciden con los modelos de selecci贸n de parentesco de W.D. Hamilton y el altruismo rec铆proco de Trivers que surgieron posterior a la S铆ntesis Moderna. Lo cual nos lleva a una interesante conclusi贸n: la cooperaci贸n, incluso en formas bastante sofisticadas, no es una anomal铆a evolutiva sino todo lo contrario; se trata del resultado de procesos de selecci贸n donde dichas conductas prosociales resultan adaptativas.

Entre las especies observadas por Kropotkin se encuentran algunos insectos eusociales, con su descripci贸n de la vida en los hormigueros, las termitas y las abejas. Quiz谩s estas colonias sean tanto fascinantes y reveladoras para nosotros, puesto que se tratan de sociedades altamente complejas en cuanto a su estructura y funcionamiento. Contrario a lo que muchos piensan, ciertas especies colaboran no a trav茅s de jerarqu铆as claramente definidas, con la Reina en la cima de la estructura, sino que interact煤an por consenso y comunicaci贸n indirecta. 12 Es decir, estas sociedades colaboran a trav茅s de la auto-organizaci贸n y la estigmergia, siendo esta entendida como la colaboraci贸n no-planificada mediante se帽ales ambientales (en el caso de estas sociedades, se帽ales de olor).

Esta clase de organizaci贸n y colaboraci贸n tan sofisticada en el reino animal es posible gracias a procesos de selecci贸n de parentesco y sus derivados, como la selecci贸n grupal y multinivel13. Al respecto, la colaboraci贸n entre castas de trabajadoras est茅riles fue seleccionada por cuanto su relaci贸n gen茅tica con sus hermanas y Reina supone incrementar su 茅xito reproductivo indirecto o fitness inclusiva.

Para hacer la explicaci贸n m谩s clara, digamos lo siguiente: cuando se ayuda a un familiar, como un hermano, por ejemplo, a sobrevivir y cuidar de su descendencia 鈥 y por tanto a transmitir sus genes 鈥, debido a que se comparte un parentesco gen茅tico con esa persona, indirectamente tambi茅n estar铆as ayudando a transmitir tus propios genes.

A lo largo de la evoluci贸n, diversos procesos naturales han resultado en la selecci贸n de estas conductas cooperativas que mejoran la fitness inclusiva como los m谩s adaptativos para un sinn煤mero de condiciones, quedando demostrado que el 芦altruismo禄 y la 芦cooperaci贸n禄 tambi茅n pueden ser altamente beneficiosas para el propio individuo incluso cuando este represente auto-sacrificio.

Sumado a las sociedades de insectos que ejemplifican el funcionamiento de la selecci贸n de parentesco, tambi茅n tenemos los ejemplos de las bandadas de p谩jaros, las cuales en ciertos casos presentan unainteligencia de enjambre notable, a pesar de que igualmente no cuentan con estructuras jer谩rquicas y de dominancia r铆gidas. En este caso, esta forma de cooperaci贸n colectiva descentralizada da un paso m谩s all谩 de la selecci贸n de parentesco, siendo probablemente seleccionada a nivel grupal o multigrupal. La selecci贸n de grupo vendr铆a a darse por unidades de adaptabilidad de las conductas que mejoran la supervivencia del grupo 鈥 y, por ende, de los individuos dentro del grupo 鈥.

Por supuesto, todo esto tiene repercusiones importantes al momento de discutir no solo alguna presunta naturaleza humana, sin las diversas formas en las cuales pueden organizarse los individuos y grupos. Despu茅s de todo, las observaciones de Kropotkin sobre el funcionamiento de las sociedades animales en cierta medida se replican en su reconstrucci贸n hist贸rica y antropol贸gica de las sociedades humanas, desde la 茅poca de los b谩rbaros hasta las naciones europeas de finales de siglo; Kropotkin es capaz de notar la importancia de los linajes, la familia y las identidades de (fen贸menos culturales que pueden aproximarse desde las teor铆as de selecci贸n de parentesco) en las sociedades primitivas, y que, sin embargo, estas instituciones han debido ampliarse y atravesar importantes cambios a lo largo del tiempo14.

Dado que la cooperaci贸n posiblemente ha sido seleccionada y conservada tantos en la especie humana como en las no-humanas, cabr铆a preguntarse entonces 驴bajo qu茅 condiciones estas conductas pueden seleccionarse culturalmente?

Selecci贸n Cultural de Grupos: Una Mirada Distinta a la Sociolog铆a

Si una corriente filos贸fica revolucion贸 la segunda mitad del Siglo 20, fue el posmodernismo. Esta rama del pensamiento contra-cultural trajo consigo la revisi贸n de la sociolog铆a y las estructuras sociales. Por ende, no resulta extra帽o que los posmodernos hayan llegado a cuestionar si es siquiera posible hablar de una 芦naturaleza humana禄; una vez se hayan roto los grandes relatos y las bases totalizantes de la identidad, el significado y la historia, no tendr铆a sentido hablar de una sola experiencia a nivel social.

Pero m谩s all谩 de ello, es importante recordar el aspecto cambiante de las estructuras en relaci贸n a c贸mo las entiende el lenguaje y las nociones introducidas en un momento dado construyen la realidad, nuestra subjetividad y conductas en varias capas de representaci贸n y alteridad. Esto nos lleva a interrogarnos sobre c贸mo la cultura en la vivimos surgi贸 en primer lugar y c贸mo a trav茅s de las generaciones (o incluso entre una misma generaci贸n) esta ha venido a moldear nuestras conductas y actitudes. Y el modelo de selecci贸n cultural de grupos puede ayudarnos a responder a estas preguntas.

Siendo una propuesta tomada de los modelos de sociobiolog铆a de los a帽os 60, la selecci贸n cultural de grupos pretende explicar c贸mo las ideas o rasgos culturales se esparcen y son mantenidos en un determinado grupo en virtud a qu茅 tantas ventajas confieren a este grupo y los individuos. Esta teor铆a surge en relaci贸n al modelo de coevoluci贸n gen-cultura, la cual entiende que el comportamiento humano no solo se ha visto afectado por su ambiente natural, sino tambi茅n por el ambiente construido en sociedad, donde las ideas y rasgos culturales pueden transmitirse de manera semejante a los genes e interactuar con estos. Seg煤n algunos estudios llevados a cabo, puede que la cultura sea mucho m谩s determinante al momento de moldear la conducta social de las personas. 1516

Importante destacar en esta parte que uno de los supuestos (y limitaciones) m谩s se帽alados de la psicolog铆a evolucionista ha sido el de la hip贸tesis de la Sabana, donde se asume que el ser humano y todo su compendio cognitivo est谩 adaptado al ambiente de la Sabana africana. 17 Esto quiere decir que el punto de referencia para trazar la aparici贸n y evoluci贸n de una conducta es siempre periodo del pleistoceno. Sin embargo, esta suposici贸n carece de respaldo: nunca ha sido puesta a prueba; esto deja de lado la posibilidad de que el ser humano ha experimentado diversos cambios desde aquel periodo. Despu茅s de todo, con el advenimiento de la agricultura y el urbanismo, el cerebro (y por tanto, la conducta) de las personas podr铆a haber sufrido cantidad de cambios.

En otras palabras, un modelo como el de la selecci贸n cultural de grupos permite reconocer la posibilidad de que la Sociedad misma moldea la naturaleza de las personas al recrear un escenario que posibilite la mayor difusi贸n de algunos rasgos m谩s que otros, y la estabilizaci贸n de los mismos a trav茅s de las instituciones y la normatividad.

Si nosotros mismos podemos moldear nuestra naturaleza de la mano de la cultura, 驴cu谩ntas posibilidades no se abrir铆an鈥? Simplemente la limitante de la 芦naturaleza humana禄 resultar铆a irrelevante.

Algunos Ejemplos de la Selecci贸n Cultural de Grupos

Pero vayamos m谩s all谩. Recordemos que estos nuevos modelos permiten predecir o inferir c贸mo los actores se comportar铆an en una configuraci贸n social dada, incluyendo el tipo de comportamiento que puede emerger al nivel de ese grupo. Y a diferencia de los modelos darwinistas gen茅ticos, estos modelos no son solamente geneal贸gicos o arborescente, sino horizontales o rizom谩ticos tambi茅n; ya que las ideas, normas y rasgos culturales pueden transmitirse de manera horizontal en un grupo (no ser铆a descabellado pensar que Deleuze, m谩s que oponerse a la evoluci贸n llanamente, intent贸 reflexionar sobre c贸mo podr铆a expandirse18).

As铆, tendr铆amos una herramienta 煤til para entender c贸mo las sociedades, comunidades y naciones han sufrido transformaciones en su estructura, quiz谩s brindando pistas sobre el paso de las comunidades igualitarias a sociedades estratificadas o por qu茅 algunas comunidades han sobrevivido mientras que otras han sido aniquiladas o ca铆do presas de la expansi贸n de naciones vecinas (v茅ase el trabajo de Peter Turchin). En tal sentido, los conflictos entre sociedades ya no solo se estudiar铆an en relaci贸n a sus condiciones materiales y procesos de acumulaci贸n primitiva, sino de las din谩micas intra- e inter-grupales desde la perspectiva de las creencias y normas que dan estructura a esas sociedades en primer lugar y permiten su supervivencia a modo de unidades de adaptaci贸n para un contexto espec铆fico.

Ahora, m谩s all谩 de repasar el pasado y c贸mo emergieron las estructuras jer谩rquicas y de dominaci贸n, esto puede ayudarnos a saber qu茅 podemos hacer para cambiar las cosas si tomamos como variables nuestras condiciones actuales y a las cuales queremos llegar. De tal forma, quiz谩s se nos facilite el identificar cu谩les ser铆an las mejores t谩cticas a utilizar para que las personas sean concientizadas, haya una respuesta m谩s coordinada a las iniciativas de ayuda mutua o acci贸n directa y las personas decidan organizarse por su propia cuenta.

Por otra parte, la selecci贸n cultural de grupos puede ser 煤tiles al momento de modelar o mejorar modelos ya existentes de redes distribuidas o descentralizadas de colaboraci贸n econ贸mica a gran escala al predecir qu茅 clase de conductas emerger谩n al nivel del grupo. Tom谩ndose como punto de partida las interacciones y din谩micas de grupos configurados y sus procesos de selecci贸n de patrones o se帽ales que pueden facilitar entornos de confianza para la coordinaci贸n (v茅ase este ejemplo en redes P2P o este sobre el gobierno de los bienes comunes).

Igualmente, respecto a las normas y creencias grupales, tambi茅n se puede replantear la manera de identificar qu茅 contiene 芦valor禄 (o utilidad) para las personas como grupos y comunidades y conocer los cambios sufridos en su representaci贸n social, lo cual puede ser de utilidad al momento de averiguar la utilidad que un bien o servicio al momento intercambiado o transferido.

Resumiendo todo lo anterior para concluir, m谩s que demostrar que el ser humano puede ser altamente cooperativo, Kropotkin contribuy贸 a la formulaci贸n de teor铆as y modelos los cuales indican que la conducta humana no es inmutable ni homog茅nea. Y este conocimiento, si lo desmenuzamos correctamente y lo purgamos de las impresiones dejadas por algunos movimientos de cambio de siglo, como el delNuevo Ate铆smo, puede ser una gran herramienta tanto para activistas como para las personas que idean posibles formas de reorganizar nuestra econom铆a.


Notas

1 Lawler, S. (2011, July 11). Explainer: Theory of evolution. The Conversation. https://theconversation.com/explainer-theory-of-evolution-2276

2 Hou, C. (2019, September 3). Modern Synthesis, 1937. The Scientist Magazine庐. https://www.the-scientist.com/foundations/modern-synthesis-1937-66322

3 Gordon, S. (1989). Darwin and political economy: The connection reconsidered. Journal of the History of Biology, 22(3), 437鈥459. https://doi.org/10.1007/bf00401577

4 Darwin, C. (1993). The autobiography of Charles Darwin, 1809-1882: with original omissions restored. WW Norton & Company. p. 119.

5 Darwin, C. (1992). El origen de las especies. Segunda Edici贸n. Editorial PLANETA, Barcelona. p. 488.

6 Social Darwinism in European and American Thought, 1860鈥1945: Nature as Model and Nature as Threat by Mike Hawkins (13-Mar-1997).

7 Ibidem.

8 Nolan, P. (2002). What鈥檚 Darwinian about Historical Materialism? A Critique of Levine and Sober. Historical Materialism, 10(2), 143鈥169. https://doi.org/10.1163/156920602320318101

9 Ibidem.

10 Dugatkin, L. A. (2011, September 13). The Prince of Evolution: Peter Kropotkin鈥檚 Adventures in Science and Politics. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/the-prince-of-evolution-peter-kropotkin/

11 Kropotkin, P. A., Orsetti, L., & Gonz谩lez, V. C. (2016). El apoyo mutuo: Un factor de evoluci贸n (Spanish Edition) (1st ed.). Pepitas de calabaza.

12 Seeley, T. D. (2010). Honeybee Democracy (Illustrated ed.). Princeton University Press.

13 Seeley TD. Honey bee colonies are group-level adaptive units. Am Nat. 1997 Jul;150 Suppl 1:S22-41. doi: 10.1086/286048. PMID: 18811310.

14 Kropotkin, P. A., Orsetti, L., & Gonz谩lez, V. C. op. cit.

15 Bell, A. V., Richerson, P. J., & McElreath, R. (2009). Culture rather than genes provides greater scope for the evolution of large-scale human prosociality. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America106(42), 17671鈥17674. https://doi.org/10.1073/pnas.0903232106

16 Henrich, J., & Boyd, R. (2016). How evolved psychological mechanisms empower cultural group selection. Behavioral and Brain Sciences, 39, E40. doi:10.1017/S0140525X15000138

17 Buller, D. J. (2012, December 7). Four Fallacies of Pop Evolutionary Psychology. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/four-fallacies-of-pop-evolutionary-2012-12-07

18 Posteraro, T. S., & Bennett, M. J. (2020). Deleuze and Evolutionary Theory (Deleuze Connections) (1st ed.). Edinburgh University Press.




Source: C4ss.org