November 25, 2021
From Center For Stateless Society
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Alex Aragona. Artículo original: “Checkmate Anarchists”, del 12 de agosto 2021. Traducido al español por Diego Avila.

«Jaque a los anarquistas: Los humanos siempre crearán estructuras y leyes»

Una objeción que el anarquista escuchará a menudo es que un conjunto general de principios anarquistas es atractivo en teoría, pero en la práctica los asuntos humanos parecen conducir siempre a la toma de decisiones organizada, al establecimiento de normas y leyes, y, en consecuencia, a la creación de jerarquía y poder institucional. En otras palabras, llegar a un estado de máxima libertad individual no es para este mundo – y, aunque ocurriera en una u otra sociedad, sería un experimento de corta duración. En respuesta a esto, algunos anarquistas intentan explicar por qué no sería así. Yo afirmaré aquí que el crítico que presenta esta objeción es en realidad correcto – pero no es en absoluto una objeción al pensamiento anarquista.

La única manera de que un crítico vea esto como una objeción al pensamiento anarquista – o que un proponente lo vea como una trampa de la que necesita salir – es si está definiendo incorrectamente la anarquía como un plano estricto de arreglos y estructuras ideales en una sociedad, en lugar de un conjunto de principios y fundamentos que podrían producir muchas estructuras diferentes. Así pues, no hay nada incompatible entre las afirmaciones presentadas anteriormente y los valores anarquistas.

Hasta cierto punto, todas las discusiones sobre la organización social tienen que ver con las reglas y el tipo de orden bajo el que se desea vivir. En este sentido, cualquier sociedad es una tendencia hacia alguna forma de restricción de comportamientos y acciones. Dicho de otro modo, no hay forma de vivir entre otros seres humanos (o animales, si se quiere ser decente) ejerciendo un sentido absolutista y total de la libertad. Considere la posibilidad de mudarse voluntariamente a una comunidad con, por ejemplo, restricciones al ruido después de las 11 de la noche. Eso es, literalmente, una restricción de tu libertad para hacer una cosa u otra con tus actividades ruidosas favoritas, pero es una restricción que uno podría aceptar implícita o explícitamente. Si el objetivo final anarquista fuera la libertad absoluta de cualquier individuo para hacer lo que le plazca sin importar el impacto en los demás o en la comunidad, los anarquistas considerarían esta norma comunitaria como inaceptable en principio, y golpear a los demás en la cara y robar sus posesiones como algo perfectamente aceptable.

Entonces, ¿cómo iría una sociedad anarquista más allá de la forma más rudimentaria de relaciones interpersonales, producción y comercio, y manejaría las interacciones no mercantiles o los problemas de la comunidad? Sería difícil pensar en razones por las que varias formas de organización social, estructuras de equipo, mecanismos de votación, o cualquier otra cosa, no tendrían algún papel en la delegación (y/o rotación) de ciertos deberes y roles a través de medios democráticos de una manera no centralizada. Aunque estas estructuras y jerarquías de conocimiento se establecerían de forma voluntaria (y no podrían reclamar el monopolio de la fuerza o el derecho exclusivo a meterte en la cárcel), no hay razón para pensar que no habría una apariencia de deberes sociales vinculantes que requieran que uno actúe, o se abstenga de ciertos actos de acuerdo con las costumbres u otras decisiones de la comunidad – similar a los acuerdos y arreglos orientados al mercado.

La clave está en cómo los grupos y las comunidades llegan a las decisiones que regulan o guían el comportamiento, el uso de ciertos recursos, etc. Se puede imaginar un mundo sin estados como los conocemos hoy y una comunidad dentro de él donde las decisiones importantes que afectan a dicha comunidad se toman por la voluntad y los caprichos del patriarca de la familia más antigua de la misma – porque siempre se ha hecho así. Esto sería «anarquista» sólo en un sentido. Alternativamente, también se puede imaginar una comunidad en la que las decisiones cruciales, no de mercado, se tomen a través de medios que primero recojan las aportaciones de la comunidad, luego fomenten un foro de debate o discusión sobre la cuestión y, finalmente, tal vez, la sometan a una votación en la que se requiera una mayoría de dos tercios para cualquier acción. Esa acción podría ser la creación o el ajuste de una norma, la convocatoria de miembros de la comunidad para participar en un debate adicional, o incluso podría ser el acuerdo para la creación de una subcomisión o la delegación de responsabilidades a un grupo más pequeño. Democrático no significa votar o levantar la mano en cada uno de los temas que afectan a tu vida, sino tener una forma de aportación y control sobre esos temas de alguna manera. No centralizado no significa que todo el mundo sea responsable de cada elemento de acción, sino que se trata de dónde reside el poder de decisión.

Por supuesto, cómo serían exactamente las diferentes estructuras sociales, jerarquías, reglas, códigos de conducta, etc., no es algo que el anarquista pueda (o deba) intentar desarrollar en detalle – aunque puede pensar en tendencias o corrientes. El punto es que es crucial entender que una sociedad anarquista es una sociedad que tenderá a alguna forma de toma de decisiones organizada, llevará a la creación de ciertas instituciones, y llevará a alguna forma de establecimiento y adhesión a conjuntos de reglas y leyes.

Para el anarquista, el reto no es refutar esta afirmación, sino centrarse en: qué tipo de marcos permiten la toma de decisiones voluntaria y organizada por parte de los grupos; qué tipo de instituciones sociales o comunitarias pueden justificarse (y qué autonomía podrían tener justificadamente); y qué aspecto pueden tener las normas y el derecho. Conciliar la comprensión de la tendencia humana a la interacción, la cooperación, la organización, la colaboración, la creación de estructuras, la delegación de la toma de decisiones, etc., con los fundamentos anarquistas es donde está la acción intelectual.




Source: C4ss.org