August 15, 2021
From Center For Stateless Society
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De Kali Akuno. Artículo original: We are our own liberators, de 19 de junio de 2021. Traducido al español por Camila Figueroa.

Se está hablando mucho en Inglaterra y en todo el mundo anglófono sobre el 200 aniversario de la abolición de la trata de esclavos en el imperio británico y su colonia escindida, los Estados Unidos de América.

Hollywood y el sector monopolista del capital del entretenimiento han marcado este aniversario con un gran largometraje, Amazing Grace, sobre la vida y la obra de William Wilberforce.

¿Qué deberían hacer los pueblos africanos de todo el mundo con esta fanfarria? Si bien las conmemoraciones, el debate público y la emisión de declaraciones de “arrepentimiento” -no de disculpas formales, todos deben notar la diferencia moral y legal- que se ofrecen por el monumental crimen contra la humanidad son positivas, no son en absoluto una respuesta adecuada a este crimen.

En los 200 años transcurridos desde el cese de la trata de esclavos en los imperios de habla inglesa, el sufrimiento y la explotación de los pueblos afrikos en estos territorios no han disminuido, sólo han cambiado de forma.

Donde antes la esclavitud estructuró la despiadada explotación del pueblo africano, ahora el neocolonialismo está a la orden del día. La cuestión central que subyace a estas actividades conmemorativas es qué formas de restitución, desagravio y reparación deberían ofrecer a los pueblos africanos de todo el mundo los gobiernos del Reino Unido, los Estados Unidos y las numerosas empresas construidas con el capital acumulado de la trata de esclavos sancionada por estos estados?.

Las reparaciones son sólo un punto de partida, el primer paso necesario, hacia la eliminación de los legados actuales de la trata de esclavos y la esclavitud para los pueblos africanos. Si los pueblos africanos no presionan la demanda de reparaciones en estos eventos conmemorativos, entonces permitiremos que sirvan como justificaciones para su negación en curso.

El legado de los africanos que se liberaron de la esclavitud también debe ser reparado. En concreto, la revolución haitiana y el papel fundamental que desempeñó en el fin de la trata de esclavos. Dejando a un lado los llamamientos morales de los abolicionistas cuáqueros y metodistas, fue el éxito y la difusión de la revolución haitiana en toda la diáspora afrikana lo que obligó a los colonizadores y capitalistas británicos y estadounidenses a poner fin a la trata de esclavos para dejar de alimentar el fuego de la liberación avivado por el pueblo haitiano.

La negación de este hecho perpetúa el mito deshumanizador de la supremacía blanca de que el pueblo africano no tuvo ni pudo tener un papel decisivo en su propia liberación. Su negación también sirve para distorsionar nuestra comprensión de los procesos históricos, especialmente los de transformación revolucionaria.

La fuerza determinante en la liberación del pueblo africano, entonces como ahora, es la autoorganización de los propios pueblos africanos. No son los esfuerzos de los bienhechores liberales o de los no africanos los que se solidarizan de forma genuina y concreta con nuestra causa.

Las distorsiones de esta lógica conducen a iniciativas de ayuda con la premisa de que los pueblos afrikanos deben ser salvados de sí mismos, no que el imperialismo y el neocolonialismo tienen que ser total y absolutamente destruidos.

La conclusión, por tanto, es que los africanos y los auténticos revolucionarios de todo el mundo deben aprovechar la oportunidad que brindan los actos conmemorativos del 200º aniversario para abordar los legados actuales de la esclavitud, la trata de esclavos, el colonialismo, el imperialismo y el neocolonialismo y luchar, sin concesiones, por la reparación de los atroces crímenes cometidos contra nuestro pueblo para construir las fortalezas de los imperios británico y estadounidense.




Source: C4ss.org